En una sociedad tan envejecida como la uruguaya, los derechos de los jóvenes muchas veces no son visibilizados y resultan vulnerados con facilidad. La Intendencia de Montevideo desarrolla una gran variedad de programas dirigidos a jóvenes con el objetivo de brindar oportunidades equitativas, tanto en el campo laboral como en el académico y cultural, desde un enfoque solidario y consolidando espacios de participación que contribuyan a la integración social y a la promoción de sus derechos fundamentales.

La comunicación digital es una herramienta fundamental para la visibilización de las políticas públicas y la difusión de los derechos. Las redes sociales corrieron los límites de lo público y lo privado, y ayudaron a construir una nueva subjetividad. Los jóvenes hacen un “show del yo” (Sibila, 2008) registrando toda su vida en las redes sociales. Por tanto, siendo este ecosistema el medio natural de los jóvenes, resulta necesario aprovechar todos sus recursos y modificar las estrategias de comunicación para que conozcan sus derechos, los exijan y los ejerzan.

Teniendo en cuenta este panorama, podemos considerar la plataforma Montevideo Decide como un ejemplo de acciones innovadoras que desde la Intendencia se realizan para garantizar el derecho a la participación. Allí se impulsa a debatir, consultar y proponer ideas para la ciudad. Si bien la plataforma está dirigida a toda la ciudadanía, también representa un intento por captar el interés de los jóvenes en las decisiones que afectan a su ciudad y reconocer su derecho a participar en las discusiones y proponer nuevos puntos de vista.

En correlato con estas acciones, y también dentro de esta plataforma, la IM promueve la transparencia en el ejercicio de la función administrativa y garantiza el derecho fundamental de todas las personas al acceso a la información pública, como condición indispensable para promover la participación social y política en la ciudad. Para construir una sociedad justa es necesario que todos sus actores puedan gozar plenamente de sus derechos y la IM, como promotora de políticas sociales, tiene el deber de garantizarlos.

Creemos entonces que para acercarnos a solucionar nuestra problemática es necesaria la promoción de nuevos canales de participación, que empoderen a los jóvenes y profundicen su conocimiento sobre sus derechos, a la vez que se garantice desde la institucionalidad el acceso a la información como valor indispensable para fortalecer las políticas públicas.

Una sociedad justa se logra con el aporte de todos sus integrantes y eso incluye a los jóvenes, que con sus experiencias y formas de ver el mundo, pueden ayudar a ver otras soluciones a los problemas actuales. Por tanto, coartar esos derechos resulta perjudicial no solamente para ellos sino para la sociedad toda.

Martín Rosas y Lucía Castillos

Referencia:

Sibila, Paula. 2008. La intimidad como espectáculo. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica

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